hábitos saludables

Por qué te cansas tanto en el trabajo y guía para la relajación

By 17 septiembre, 2019 No Comments

Si hay una frase que oímos cada día y muy posiblemente repetimos en alto o para nosotros mismos con frecuencia es: ¡qué cansad@ estoy!

Queremos saber de dónde viene ese cansancio, qué origen tiene, ¿es físico, emocional? ¿Nos duele el cuerpo como si hubiéramos corrido una maratón o el cerebro de “tanto pensar”? ¿Cuál es la verdadera razón de que estemos físicamente tan cansados pese a no habernos movido de la silla en 8 horas?

Después de hacer algunas investigaciones y encontrarnos con datos muy sorprendentes acerca de este tema queremos desvelarte algunos mitos y verdades acerca del cansancio y de cómo influye en nuestras vidas y en nuestro día a día.

Además, te daremos algunos consejos para relajarte y que puedes poner en práctica en cualquier momento.

¿Por qué estamos casi siempre cansados?

Hace unos años se demostró que el cerebro por sí solo no se cansa incluso después de largas jornadas de trabajo. Para asombro de los científicos que llevaron a cabo la investigación, descubrieron que la sangre que pasa por el cerebro no demuestra fatiga alguna, es decir la capacidad de trabajo no disminuye pese a llevar 8 o 12 horas trabajando.

Entonces, ¿qué es lo que nos cansa?

Los psiquiatras afirman que la mayor parte de nuestra fatiga procede de nuestras actitudes mentales y emocionales, es decir, nos cansamos porque nuestras emociones producen tensiones en el cuerpo.

Y, ¿qué clase de emociones? ¿La alegría, la satisfacción? Mmmm, a priori no parece que sean este tipo de emociones positivas las causantes de nuestro cansancio…

Más bien parece que emociones como el aburrimiento, el resentimiento, la sensación de que no somos suficiente o de que no lo estamos haciendo bien, de que nadie nos aprecia, la prisa, la ansiedad, la preocupación, son las que nos agotan y nos hacen susceptible de coger resfriados que son los que nos mandan a casa por dolores de cabeza.

“La preocupación, las tensiones y las perturbaciones emocionales son las principales causas de la fatiga”

¿Cómo podemos relajarnos en el trabajo?

Si estás leyendo esto, es muy posible que te hayas dado cuenta de que sufres de “cansancio crónico” y quieras descubrir qué es lo que te está produciendo esa fatiga pese a dormir las 8 horas de rigor que nos aconsejan para gozar de un estado físico y mental óptimo.

Pues ahora que lo sabes, es hora de dar el primer caso.

¡Ahora mismo, relájate, afloja la tensión! Detente mientras lees estas líneas y examínate: haz un recorrido por tu cuerpo, ¿qué partes tienes en tensión y cuáles están relajadas? ¿Cuál es tu postura, estás encorvad@, con los hombros hacia delante, la cabeza hacia delante, produciendo tensiones en las cervicales? Ahora es un momento perfecto para tomar consciencia de la posición de tu cuerpo y aprovechar para dejar ir esas tensiones que mantienen tu mandíbula apretada y tu ceño fruncido.

¿Por qué producimos estas tensiones nerviosas y tensiones musculares mientras hacemos un trabajo de oficina?

Parece ser que viene de la creencia de que, para hacer un trabajo bien hecho, se requiere un esfuerzo, el trabajo tiene que ser “duro”. Si no, no se considera que estará bien hecho. Esa es la razón de que frunzamos el ceño cuando nos concentramos, de que echemos los hombros hacia delante. Parece que le estamos diciendo a nuestro cuerpo y nuestros músculos: ehh, poneos en posición de “trabajo duro”. Esto no ayuda al cerebro y por supuesto, hace que derrochemos mucha energía y nos cause esa fatiga y disminuya nuestra productividad lo que a su vez puede provocar sensación de inutilidad y aumente nuestra preocupación y a su vez aumente nuestra tensión y así entremos en un círculo vicioso de tensión, preocupación y perturbación emocional.

¿Cuál es la solución para nuestro cansancio?

Aprender a relajarnos, tan simple y a la vez la complicado. Pero esa es la clave: aprender a relajarnos mientras estamos trabajando.

Para ello muy probablemente debamos invertir las costumbres de toda una vida, casi nada… pero la recompensa será toda una revolución en nuestro cuerpo y nuestro día a día. Merece la pena que lo intentemos, ¿no te parece?

Y es que la tensión no es más que un hábito que como cualquier otro, podemos librarnos de él y cultivar otros buenos.

¿Por dónde empiezo?

Empieza siempre con los músculos, no trates ni de relajar los nervios ni la mente, traslada tu atención a tu cuerpo, a cada parte de él que está en tensión, a cada músculo. Y a continuación le pides que se relaje.

Comienza por tus ojos, lee este párrafo y cuando termines, inclínate hacia atrás, cierra los ojos, relaja el entrecejo y repite: dejad ir, relajaos, todo está bien, relajaos, dejad ir, no hay tensión. Repite estas frases (o las que puedan ayudarte a a ti) hasta que sientas que tus ojos te obedecen.

¿Notas como tus ojos se relajan, ya no hay tensión, no hay perturbación? ¿Notas como si hubiera una mano que barriera toda la tensión que tenías concentrada en esa parte de la cara?

Enhorabuena, acabas de iniciarte en el arte de la relajación. Tan fácil (y difícil) como eso. Ahora ponlo en práctica en el resto del cuerpo, deteniéndote especialmente en las zonas más conflictivas o más susceptible a acumular tensiones como la mandíbula, el cuello, los hombros, la espalda, la pelvis, realiza un escáner por todo el cuerpo y descubre cuáles son esas partes de tu cuerpo que necesitan relajarse.

relax en el trabajo

 

Cada cuerpo y cada momento es diferente, por ello es posible que un día tengas más tensión acumulada en ciertas partes y otro día en otras zonas. No pasa absolutamente nada, simplemente sé consciente de tu cuerpo en el momento presente y centra tu atención en esas partes que necesitan relajarse. Verás cómo poco a poco aprendes a relajar tu cuerpo y aliviar las tensiones que te causan cansancio y fatiga en tu día a día.

 

Guía para relajarte en el trabajo

A continuación, te dejamos una mini guía que puedes aplicar cada día en el trabajo y ayudarán a relajarte:

  1. Relájate completamente a ratos perdidos
    Es decir, elige uno o varios momentos durante la jornada de trabajo y ríndete a la relajación. Visualízate como una muñeca de trapo en la que todo está flácido, todos los músculos caen, no hay tensión en ninguna parte del cuerpo, adopta una postura cómoda y déjate caer, ríndete a la gravedad, verás cómo las tensiones tanto físicas como emocionales se disipan en un momento.
  2. Trabaja, dentro de lo posible, en una posición cómoda, con la espalda recta, mantén la cabeza vertical sobre los hombre y procura no inclinarte sobre el ordenador.
  3. Obsérvate 4 o 5 veces al día y pregúntate: ¿Cómo estoy? ¿Cómo me siento? ¿Estoy haciendo el trabajo más duro de lo que en realidad es? ¿Estoy utilizando músculos que no necesito para el trabajo que estoy realizando? Esto te ayudará a cultivar el hábito de la relajación
  4. Examínate al final de la jornada: ¿Hasta qué punto estoy cansad@?
    Si estás cansad@ no es a causa del trabajo mental que has realizado, sino a causa del modo en que lo has realizado. Así que tómate un momento para hacer una valoración del día, cómo ha afectado tu postura a la tensión que has acumulado durante la jornada y si ello ha influido en tu productividad y tu humor. Aprende cada día para mejorar de cara al día siguiente.

Esperamos que esta mini guía te sirva para disminuir poco a poco tu cansancio y comiences a cultivar bueno hábitos que te permitan mantener tu energía intacta después de la jornada de trabajo para poder realizar otro tipo de actividades y aprovechar tu día al máximo.

Nos gustaría que nos contaras si pones algunos de los consejos (¡ojalá todos!) en práctica y si notas alguna mejoría, puedes dejarnos un comentario más abajo o en nuestras redes sociales, ¡nos encantará leerte!

¡Un saludo fuerte y muchas gracias por leernos!

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